Tal cual estás como dejas de estar. Y me vuelves loco con tus laberintos extraños. Son muchos vericuetos para tus 27 primaveras, baby. Me abrumas con dudas extrañas. Con tu no querer salir retratado. Con tu amario repleto de trapos hasta arriba. Con tu no saberte. No quererte. O no admitirte. Tal cual das un paso como desandas otro. Eres un penélope, siempre tejiendo y destejiendo. Y entonces me planto y te pido aire. Vete, piensa y llama. Y entonces se te rayan los ojos bonitos. Porque piensas que te quiero dejar. Y me besas y suspiras como si todo tu mundo incompleto se te viniera encima. O todos los trapos del armario. Juntos todos. Me dices que no quieres quedarte sin mí. Que me echas de menos. Que quieres quedarte a dormir. Tu barba de tres días es sexy igual que tu pelo rapado o tu espalda y tus besos. Pero no lo suficiente para perder el sentido que no quiero perder. Ya he pasado por esto. Yo sí me quiero, me sé. Y no voy a entrar en el armario de otro. Yo no soy Penélope. Y ya no tengo tus 27 primaveras, baby.La foto superior es de Penélope Cruz en el calendario Pirelli.

2 comentarios:
Hola Nacho! ...lo más importante es quererse a uno mismo y aceptarse sin prejuicios ni condiciones. Lo importante es tener la seguridad de ser como somos. Sin tener que poner etiquetas ante los demás. Luego lo que menos importa, es si la tia de la hermana de la prima de la cuñada sabe o no sabe.Porque lo importante es que uno lo sepa, quererse y querer que te quieran los que uno considere que deben quererte. Que no es otra cosa que vivir con normalidad. Un abrazo enorme ranota!
Hola, Otto. Estoy de acuerdo con eso. Supongo que no todo el mundo está preparado para vivirse con normalidad y el único problema sería saber si eso se va superando o no. En este caso espero que así sea. Besotes, principito.
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