Yo qué sé. Eres tan diferente a mí. Tú dices que de derechas y yo rojo perdido. Tan responsable, tan programado. Tienes hora para el gimnasio y para levantar edificios. Hoy no puedo quedar, nene, tengo que estudiar. Hipoteca a tipo fijo. El CAP y las clases de inglés. Y ordenas la ropa de mi casa y hasta friegas la loza si no consigo pararte. Pero sonríes a todo pulmón. A boca llena. Y llevas a tus amigos a su casa, aunque vivan en la luna. Y luego pegas tu codo al mío cuando están los demás. Y haces presión. Y me acaricias la rodilla por debajo de la mesa. Y me besas bonito. Y vuelves del ascensor otra vez para darme el último. Y me alucina tu espalda, que es ancha. Y eres guapo. Hemos llegado a ese punto difícil. Aquel en el que vivir una historia de amor. O de dolor. Y sé que tengo que elegir. Me lo pediste ayer. Por sms. Implicarte o no es cosa tuya, me dices. Estoy pillado por ti, moreno, explicas. ¿Quieres ser mi novio?, añades. Y yo no sé qué hacer. Porque temo perder si digo sí o no. ¿Acaso no hemos pasado por cosas así antes? ¿Acaso no hemos visto lo endeble que es la pasión? Tengo miedo, lo admito. Porque no conozco el final de la historia y a mí gustan felices. Pero tampoco quiero que me lo cuente otro.domingo 15 de junio de 2008
¿Y ahora?
Yo qué sé. Eres tan diferente a mí. Tú dices que de derechas y yo rojo perdido. Tan responsable, tan programado. Tienes hora para el gimnasio y para levantar edificios. Hoy no puedo quedar, nene, tengo que estudiar. Hipoteca a tipo fijo. El CAP y las clases de inglés. Y ordenas la ropa de mi casa y hasta friegas la loza si no consigo pararte. Pero sonríes a todo pulmón. A boca llena. Y llevas a tus amigos a su casa, aunque vivan en la luna. Y luego pegas tu codo al mío cuando están los demás. Y haces presión. Y me acaricias la rodilla por debajo de la mesa. Y me besas bonito. Y vuelves del ascensor otra vez para darme el último. Y me alucina tu espalda, que es ancha. Y eres guapo. Hemos llegado a ese punto difícil. Aquel en el que vivir una historia de amor. O de dolor. Y sé que tengo que elegir. Me lo pediste ayer. Por sms. Implicarte o no es cosa tuya, me dices. Estoy pillado por ti, moreno, explicas. ¿Quieres ser mi novio?, añades. Y yo no sé qué hacer. Porque temo perder si digo sí o no. ¿Acaso no hemos pasado por cosas así antes? ¿Acaso no hemos visto lo endeble que es la pasión? Tengo miedo, lo admito. Porque no conozco el final de la historia y a mí gustan felices. Pero tampoco quiero que me lo cuente otro.
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