martes 8 de julio de 2008

Hojalata



A menudo me pregunto por el extraño mecanismo que nos lleva hacia la idealización. Por qué será que a veces somos capaces de elevar a los altares a cualquiera gracias a un complejo sistema interno de canonización. Así, convertirmos a vededores de hojalata en brillantes ejecutivos de una firma de venta de vehículos de lujo cuando no es más que eso. Hojalata. Moralla. Consentimos, creemos, mantenemos, sostenemos. Nos lo curramos, en una palabra. Damos abrazos y mandamos mensajes de móviles desnudando nuestra alma. Podremos. Seremos capaces. Ya lo verás. El destinatario no responde. Tiene la cabeza en otro sitio. Pero esperamos porque pensamos que vale la pena. Después, sólo reproches. Y de pronto un día uno despierta. Cae en la cuenta que el haber sido importante no es garantía de serlo siempre. Que el aprecio que uno siente no inmuniza contra el desprecio de quien estaba a tu lado. Y llega el desengaño. Y llega la hojalata. Es ese el momento de desmontar la historia, de cerrar el libro. Y de decir adiós.

PD. Dejo un vídeo sobre la marcha del Orgullo Gay de Madrid de este año, motivo de mi estancia en Madrid desde el jueves pasado y hasta mañana.

4 comentarios:

martona dijo...

NAXETE
Pero no te confundas mi niño, hay gente de hojalata, que esconde un gran corazón.
Rasca un poquito y veras que no siempre es oro todo lo que reluce, pero eso ya veo que lo sabes...ahora te falta encontrar el oro debajo del oxido.

Que pases unos días estupendos por los madriles.
Aunque me parece nefasto que se tengan que celebrar días "especiales" de nada.

petonicos, sempre, per tu.

Rayco dijo...

Sí, sobre todo cuando estamos solos y a aquella persona que quisimos tanto y nos mandó a la porra. Somos nuestros peores enemigos.

El guerrero del antifaz dijo...

Hola, Marta. A mí tampoco me gusta eso de celebrar días especiales, aunque creo que son una forma de reivindicar algo. En este caso, además, es una buena razón, no diré que excusa, para venir a Madrid a visitar a un buen amigo. Con lo de la hojalata también estoy de acuerdo, pero a veces ocurre al contrario. No es oro todo lo que reluce. Petonicos sempre!

El guerrero del antifaz dijo...

Hola, Rayco. Pero esa es la verdad. No podemos idealizar a esas personas que pasan por nuestras vidas. Está claro que no son mejores, pero a veces tendemos a dar por hecho que podemos creer en ellas sólo porque hemos sido importantes en sus vidas. Lo mejor, disfrutar y ser un poco racionales, desechando lo que no merece la pena. Un abrazo.